Ya es justo que se dé importancia a la salud bucal
Se ha visto de forma preocupante cómo las enfermedades
bucales, dado su naturaleza y complejidad, así como el costo para su
tratamiento, no siempre están al alcance de todos los bolsillos. Esto deja por
lo menos un 85% de la población sin posibilidades de atención. Este
comportamiento de marginación también se asocia con el hecho de que atender un
problema dental es percibido, en general, más como una necesidad estética que
como un problema de salud. La situación se complica aún más cuando la población
asocia estos problemas con fenómenos hereditarios o con la edad.
Sin embargo, este escenario parece que puede cambiar en los
próximos años, gracias a una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) que establece que las enfermedades bucales deben considerarse una
prioridad epidemiológica bajo el lema: «No hay salud sin salud bucal».
En una medida histórica, la OMS declaró un período como el
Quinquenio de la Salud Bucal, subrayando que “no hay salud general si no hay
salud bucal”. Esta iniciativa busca orientar a los países miembros hacia
políticas integrales y preventivas que prioricen el cuidado bucal como parte
esencial del bienestar general. Las directrices incluyen:
1. Promoción de políticas preventivas: Implementar estrategias de prevención primaria, como campañas educativas
sobre higiene bucal, reducción del consumo
de azúcar y promoción de
dietas saludables.
2. Integración en sistemas de salud: Asegurar que la atención bucodental esté integrada en
los sistemas de salud nacionales, incluyendo servicios de atención primaria.
3. Acceso equitativo: Garantizar
que todas las personas, especialmente en comunidades vulnerables, tengan acceso
a servicios de salud bucodental de calidad.
4. Formación y
recursos: Capacitar a profesionales de la salud en la detección temprana y tratamiento de enfermedades bucodentales.
5. Colaboración intersectorial: Fomentar la colaboración entre
gobiernos, organizaciones de salud y la sociedad civil para implementar medidas
efectivas y sostenibles.
La salud bucal es mucho más que dientes blancos y sonrisas
perfectas; es un componente fundamental del bienestar integral. Según la OMS,
implica la ausencia de dolor orofacial crónico, de enfermedades como el cáncer
oral, problemas periodontales, caries, pérdida dental y defectos congénitos
como el labio leporino o el paladar hendido, entre otros. Además, es un
indicador clave de la salud general, ya que su impacto no solo es físico, sino
también emocional y social.
A pesar de esto, el interés actual por la estética dental,
aunque legítimo, ha desplazado en gran medida las prioridades hacia
modificaciones cosméticas, como el diseño de sonrisa. En algunos casos, estos
procedimientos comprometen la salud dental. A diferencia del cabello o las
uñas, el esmalte no tiene capacidad de regeneración; cualquier alteración es
permanente, aumentando el riesgo de fracturas, sensibilidad y pérdida de
funcionalidad del diente.
Esta declaración de la OMS es un hecho histórico firmado por
los países miembros, incluido Guatemala. Establece guías técnicas necesarias
para que el Ministerio de Salud incluya dentro de sus políticas la prevención y
tratamiento de las enfermedades bucales, asignando recursos económicos y
humanos para cubrir a la población que actualmente carece de acceso a acciones
preventivas y tratamientos.
Para cumplir con esta meta internacional, el Ministerio de
Salud Pública tiene dos opciones:
1. Incrementar e implementar los
servicios públicos en el campo de la salud bucal, lo
cual implica grandes inversiones en equipo y personal especializado.
2. Destinar recursos dentro del
presupuesto para transferirlos a clínicas dentales
privadas, estableciendo programas sociales que amplíen la
cobertura hacia los sectores más pobres y
marginados.
Ambas estrategias son desafiantes. Para el Ministerio,
implican cambios drásticos en sus prioridades y en su operación diaria. Además,
es fundamental recordar que la odontología tiene como meta principal tratar y
resolver enfermedades, no solo aliviarlas o postergarlas con medicamentos.
Es hora de reconocer que la salud bucal debe ocupar un lugar
prioritario en las políticas de salud pública. Sin ella, la salud integral no
es posible.
Fuente: Ya
es justo que se dé importancia a la salud bucal - Centro Dental


