¿Las vacaciones y las fiestas de fin de año pueden tener un impacto en la salud?
Las festividades de Navidad y Año Nuevo son
temporadas en las que se acostumbra a preparar una gran variedad de
platillos, desde postres hasta pavo. La alimentación de una
persona suele cambiar esa noche hasta que concluye el año. Los
resultados de los nuevos hábitos impactan en el índice de masa corporal (IMC)
y en la forma en que el organismo se adapta al peso adicional.
Uno de los factores que contribuyen a este fenómeno es el
nivel de estrés. Las personas que lo experimentan en altas cantidades
suelen aumentar de peso, lo que podría acelerar los efectos de una
alimentación basada en alimentos con grasas ultrasaturadas. El resultado
también hace que los kilos ganados en las vacaciones (de verano en el
hemisferio sur y de invierno en el norte) permanezcan a largo plazo, según
las observaciones de un estudio reciente.
Con el objetivo de evitar aumentos de peso tan
abruptos en las festividades, existen algunas recomendaciones saludables.
Desde seleccionar de forma flexible y con moderación las comidas que se
disfrutan hasta los postres característicos de esta época, cómo
evitar su impacto en la salud.
En cuanto a este fenómeno en estudiantes, un estudio
publicado en la revista Nutrition encontró que las fluctuaciones
de peso durante las festividades navideñas se deben a un estilo de
vida sedentario en esas fechas. Comidas y cenas con mayor aporte calórico y la
disminución de actividades físicas al aire libre, junto con un incremento en el
consumo de alcohol y alimentos ricos en azúcares y grasas, son factores que
favorecen el aumento de peso, como explicó la investigación aplicada a
jóvenes.
Los mecanismos a través de los cuales el estrés contribuye
a la obesidad se extienden por diversas áreas: procesos
cognitivos, conductuales y fisiológicos. Este problema puede aumentar
la preferencia por alimentos con alto contenido calórico, grasas y
azúcares, así como estimular la secreción de leptina, grelina y neuropéptido,
según un estudio publicado en la revista International Journal of
Preventive Medicine.
La revisión apunta a intervenciones de atención plena como
métodos efectivos para abordar estas problemáticas. Se observó que prácticas
que mejoran la conciencia sobre el momento presente, como el Mindfulness,
pueden mejorar el patrón alimentario e influir en la respuesta
del cortisol (CAR), ya que impulsan reducción de algunos de los
factores estresantes.
La obesidad posee un origen complejo, y el estudio
reconoce la importancia de reconocer el estrés como uno de los
elementos clave. El estudio proporciona perspectivas importantes para
comprender mejor en esta suerte de círculo vicioso.
Recomendaciones para una alimentación saludable en Navidad
En Navidad y Año Nuevo, las personas
con diferentes patologías enfrentan el desafío de mantener su
plan de comidas ante la abundancia de postres y platillos. Para hacer
frente a estos retos, es imprescindible aumentar la frecuencia del
monitoreo del nivel de azúcar en la sangre durante el período festivo.
El diálogo con el médico acerca de los posibles ajustes en
la medicación es también vital.
Uno de los consejos clave es seleccionar y
disfrutar con conciencia aquellos platillos especiales de la temporada,
como podría ser una porción de pastel, e integrarla de forma cuidadosa en
el plan alimenticio. También, la actividad física se plantea como
una herramienta esencial que debe incorporarse en compañía de amigos
o familiares para balancear el consumo calórico y disminuir el estrés.
El sueño adecuado es otro factor a tener en
cuenta, ya que la falta de descanso puede complicar el control de la glucemia y
conducir a un consumo excesivo de alimentos altos en grasas y azúcares. Se
propone como objetivo dormir entre siete y ocho horas cada noche. Por
último, es necesario disfrutar la compañía y la diversión antes que la
comida para mantener un equilibrio saludable en las festividades.


